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El Patronato Martínez Guerricabeitia presenta una exposición sobre la iconografía religiosa

Manuela Ballester, Feico García Lorca crucificado, 1974

Manuela Ballester, Feico García Lorca crucificado, 1974

Obras de Armengol, el Equipo Crónica, Artur Heras, Joan Costa y Jaume García Antón, entre otros, para analizar la influencia de la tradición cristiana en el arte contemporáneo

El Patronato Martínez Guerricabeitia de la Fundación General de la Universitat de València presenta hasta el 11 de enero la exposición titulada "Del altar a la calle", con la que se quiere difundir una parte de la espléndida colección donada por Jesús Martínez Guerricabeitia y Carmen García Merchante a la Universitat de València.

En concreto, los artistas representados en la exposición han usado la iconografía eclesiástica como un elemento plástico para facilitar la comunicación con el espectador, todo y que los iconos no siempre tienen el significado religioso original.

"Del altar a la calle" muestra 20 obras originales y 4 obras gráficas relacionadas con la iconografía eclesiástica ivada de la tradición cristiana, predominantemente de la católica. Se pueden contemplar, entre otras, obras de Rafael Armengol, el Equipo Crónica, Artur Heras, Darío Villalba, Juame García Antón y Joan Costa.

Jacinta Gil, en su obra Crucifixión (1966), bebe de las antiguas imágenes de la pintura flamenca, donde la cruz era el refugio y la garantia de liberación contra las miserias y las tentaciones, para mostrar un obrero crucificado, que sólo será liberado si vence el militarismo, el clericarismo, el capitalismo canalla y el sistema policial que controla las libertades políticas e ideológicas.

Por su parte, Joan Costa, en Verónica Taylor, manipula dos emblemas de la cultura popular, Liz Taylor y Che Guevara, para vincularlos a la religión. La actriz hollywoodiense Liz Taylor recuerda aquí a Verónica, la mujer del pueblo que, al ver la cara de Jesús maltratada y ensangrentada, se acercó para limpiársela. Él la miró, y en agradecimiento le dejó su rostro impreso en la tela. Joan Costa sustituye la imagen de Jesús por el rostro de Che Guevara, que mira hacia la izquierda del espectador; es una finísima e irónica denuncia de como el espectáculo devora incluso la "revolución".

En Semblanzas, Jaume García Antón muestra una auténtica parada de fantasmas actuales: los ancianos sentados miran el desfile de dos figuras bien significativas. La de la izquierda, de espaldas al espectador, cubierta de arriba a abajo, parece llevar un burca represor, y la de la echa, con su emblemático adorno de cabeza, recuerda tanto las viejas figuras inquisitoriales -que también presenta el Equipo Crónica- como los personajes del Ku Klux Klan, que han protagonizado tantas películas americanas.

Con esta exposición, el Patronato Martínez Guerricabeitia quiere contextualizar las obras de la colección, y de otras cuatro que son propiedad de los autores, con la iconografía eclesiástica ivada de la tradición didáctica de la religión. "Nuestra historia está íntimamente ligada a un estado confesional católico. Desde el principio, la iglesia ha empleado el arte como método de instrucción y de edificación. Las catacumbas ya tenían las paredes decoradas con pinturas y mosaicos. La finalidad claramente apologética de estas representaciones llevó a elaborar un programa iconográfico estricto i controlado basado en historias y leyendas populares, de manera que pasó de la calle al altar. Tras muchos años de tradición, la iconografía cristiana todavía continua presente en el arte, pero a veces con significados diferentes de los previstos inicialmente por la iglesia", explica Vicent Sanz, director de actividades del Patronato Martínez Guerricabeitia.

El denomina

Fecha de actualización: 28 de Octubre de 2008

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